Nunca había estado en el desierto. Para mí, santiaguino de nacimiento y educación, pero sureño de raza y corazón, ver estos desolados paisajes me producía cierto desasosiego, preguntándome a cada rato cómo las personas podían vivir sin muchos árboles, sin lluvias, mucho calor, etc. Imaginé que, producto de estos áridos paisajes, la gente de acá no sería tan cálida como la del sur, tal vez sería más apagada, o incluso más triste.
Sin embargo, dicen que "lo que no te mata te fortalece". Y por mi experiencia como capacitador, mis salidas a encuestar, mis conversaciones callejeras, etc., me he dado cuenta de que a pesar de la aridez, del calor, de todas esas cosas a las que no estoy acostumbrado, existe un pueblo que anhela oportunidades como estas para poder surgir, y en ese sentido considero que nuestra labor, a diferencia de otras igualmente loables instituciones, no se basa en la caridad, sino en la confianza en las capacidades de emprendimiento de los habitantes de Tierra Amarilla. Y esta tierra rica en cobre y de exquisitas uvas engendra gente fuerte y luchadora.
Sin embargo, considero que nuestra labor no basta. Existen muchas otras cosas que solucionar. Es hora de que este Pueblo, ubicado justo al centro del sueldo de Chile, pueda aprovechar mejor sus riquezas. Y para ello una parte fundamental son ustedes, nuestros alumnos de computación, pero a la vez profesores de la vida. Para ILUMINAR sus vidas nosotros sólo hemos colocado los cables y la ampolleta, pero son ustedes los que deben apretar el interruptor.
Saludos a mis alumnos del Curso Básico de 10 a 13 hrs de ambas semanas, mis alumnos de Microempresario, a mis compañeros de trabajo Lorena (Jefa), Gonzalo e Iván, a la gente de la Fundación Mercator, y principalmente, a este hermoso Pueblo que ansía surgir.
Amaro Oróstica Ortega











Comentario al Oasis
Me dá mucho gusto y me llena de orgullo el saber que personas alejanas a la zona puedan conocernos y pensar de esa forma respecto a los habitantes de esta comuna, a pesar de lo seco, caluroso y no tan bellos paisajes que hacen pensar mal de nosotros, somos gente de corazón grande y plenos a ayudar al projimo.