Emprendimientos con sello femenino

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Son positivas, esforzadas y luchadoras. Muchas veces son líderes en sus comunidades y sustentos de sus hogares. A algunas les tocó ser padre y madre a la vez y, aun así, sacan adelante a sus familias con optimismo. Este es el sello de las más de 90 mil emprendedoras que potencian sus negocios con el apoyo de Fondo Esperanza (FE).

Collage-Dia-de-la-MujerSon miles las historias de vida de mujeres empoderadas que decidieron emprender un rumbo diferente y optar por el trabajo independiente, para tener más tiempo para la crianza de sus hijos, desarrollar sus proyectos y cumplir sus sueños.

Emprendimientos que tienen un sello que le da valor agregado a la calidad del trabajo, pues son desarrollados por grandes mujeres chilenas.

Pamela Leiva, emprendedora de Valparaíso, V Región, explica que desde que comenzó su negocio, su vida dio un giro total. En un comienzo tenía un puesto en la feria de las pulgas y en la actualidad ha logrado formar su propio taller. Junto a su esposo e hijo, tiene una mueblería familiar que ha logrado convertirse en el principal ingreso de su hogar. “Nos repartimos los trabajos: Yo manejo los presupuestos, porque soy bien ordenada, mi marido hace obras menores y mi hijo es el que fabrica los muebles. Nos va súper bien porque somos un equipo organizado”, comenta.

Pamela siente que la comunidad de emprendimiento solidario más grande de Chile le ha dado la oportunidad de independizarse y convertirse en una mujer fuerte. “Desde que estoy en Fondo Esperanza soy una mujer nueva. Ahora motivo a otros a emprender, solidarizar y ser responsables. Ya que si a ellos les va bien, también me va bien a mí. Es un trabajo cooperativo”, manifiesta.

Asimismo, en el sur del país, específicamente en Cabrero, VIII Región, María Raquel Riffo es una de las pocas mujeres que se dedican al rubro de la marisquería en la zona. Este negocio viene en su sangre, traspasándose a través de tres generaciones, siendo ella la primera integrante femenina de la familia en realizarlo.

Al consultarle si cree que este negocio es más bien masculino y si debido a eso se ha vuelto más difícil desarrollarlo, indica: “En la venta de estos productos hay más hombres que mujeres. Cuando voy a comprar al Terminal Pesquero, en la Vega Monumental de Concepción, me respetan mucho y me atienden muy bien. Somos pocas las que nos dedicamos a esto, pero eso no quiere decir que no lo podamos hacer si lo aprendemos bien”, asevera.

Tal como estas mujeres, también hay emprendedoras, como es el caso de Marcela Sepúlveda de La Florida, Región Metropolitana, cuya principal motivación es entregar estudio a sus hijos. Su historia como microempresaria comenzó el 2006 cuando, en paralelo a su trabajo de parvularia,  aprendió a trabajar en cuero y vender sus productos a familiares y amigos. “El 2010 renuncié porque este negocio creció harto, como también las necesidades educacionales de mis hijos, y me di cuenta que con mis diseños podría generar más recursos”, cuenta.

Para ella, el esfuerzo y perseverancia también han sido fundamentales en el crecimiento de su negocio. Dice que en estos años se ha “pelado el cuero” y ha caminado por todo Santiago vendiendo sus chaquetas y carteras: “Una es madre y emprendedora y una no para de trabajar, incluso hasta altas horas de la madrugada”, asevera.

A varios kilómetros de la capital, en Constitución, Región del Maule, vive Marta Gómez, quien confecciona exclusivos tejidos a telar y manualidades. Pese a las dificultades de la vida, ha superado siempre cada uno de los desafíos que se ha propuesto en el camino.

Constante y alegre, esta comerciante también se dedica a la producción de eventos en la comuna y sueña con tener un taller para enseñar sus técnicas de confección. Agradecida por el apoyo de la institución destaca: “Mi mayor logro es la independencia que he logrado como mujer. A veces uno no tiene grandes motivaciones, más que ser dueña de casa o tener hijos, pero con los logros que he conseguido me siento más grande”, recalca.

Cada una de estas emprendedoras reflejan el esfuerzo, la superación y valentía con la que las mujeres de Chile desempeñan su trabajo, dedicando sus vidas a brindar un producto o servicio con amor. Pasión y por sobre todo, entrega.

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